UN SUEÑO LLAMADO MAR DE BERING

Alegría Marineros!!!

Estamos a 9 de julio del año de nuestro Señor 2026, dueño y hacedor de todas las cosas. Y somos tan afortunados que vamos a visitar una pequeña parte de su obra por el Círculo Polar Ártico y sus alrededores.

Hoy hemos entrado en el Mar de Bering… que no es poco.

Para mí es un lugar muy, muy especial. Llevo más de treinta años pronunciando ese nombre.

“¡Alegría Marineros! Os presentamos la Barra Mar de Bering…”

Así empezaban tantas noches en mis bares.

Había una barra con ese nombre, completamente tallada a mano por las manos de Enrique Casares Peláez, un amigo, un artista y una de esas personas que ayudan a convertir los sueños en realidad.

Gracias a él —y a muchos de vosotros—, hoy estamos cumpliendo uno de los mayores sueños de mi vida.

Querido amigo, estoy en deuda contigo. Espero estar a la altura el día que me toque devolverte una mano.

Y junto a Enrique, quiero acordarme de unos cuantos más: Jesús Matamoros, Pedro Palacios, Diego Villegas, Carlos Abad, Juan Otazo, Natalia y Alicia Calles, Rodrigo, Juanmi, Rodrigo Poison… y de todos los que fuisteis tripulación de los Doblones de Madrid y Sevilla, y de los de Copérnico, que hoy siguen dando guerra.

Y de tantos otros…

Por favor, disculpadme si no puedo nombraros a todos.

Vosotros sabéis perfectamente cómo nació este sueño, cómo fue creciendo poco a poco. Después cada uno siguió su rumbo, como sucede en la mar y en la vida, pero hoy todos formáis parte de este momento.

Gracias.

Gracias de corazón.

Os dedico este viaje y esta entrada en el tan anhelado Mar de Bering, un mar que durante tantos años nombramos con orgullo y admiración.

Ya estamos aquí.

Hace unos años conquistamos el Cabo de Hornos y llegamos a la Isla Tortuga.

Hoy llegamos al Mar de Bering.

Que este sueño hecho realidad sirva de homenaje a todos los que dedicaron sus vidas, o parte de ellas, a perseguir un sueño.

Gracias.

Mi sueño… vuestro sueño… hoy más que nunca.

Y de entre las espesas brumas del Mar de Bering emerge la silueta de un magnífico navío…

Alegría Marineros, capitaneado por el mismísimo John Persey y Paula Gonzalvo Marco, navega con rumbo firme después de más de 32.000 millas, con un nuevo sueño por delante: alcanzar su quinto océano, el Ártico.

Intentaremos completar la penúltima etapa de esta Vuelta Vertical, cruzando el Paso del Noroeste, siguiendo las derrotas de los grandes exploradores y rindiendo homenaje a todos los soñadores que, en la mar o en la vida, nunca dejaron de perseguir sus sueños.

Navegamos ya por el Mar de Bering, al norte de las Aleutianas, con rumbo a Dutch Harbor.

Nos quedan unas sesenta millas, quizá alguna menos.

Estoy de guardia… aunque la verdad es que parece más bien que estoy de celebración.

Qué pena estar solo.

Bueno… Paula duerme. Tiene que ser así.

Mañana lo celebraremos juntos.

Hoy ha sido un día profundamente emocionante.

Después de casi 9.000 millas volvimos a ver tierra.

¿Y qué tierra?

Un paisaje espectacular.

Picos volcánicos, montañas verdes coronadas de nieve, una luz distinta, fría y limpia.

Tuvimos mucha suerte. El día estaba despejado y pudimos disfrutarlo todo.

Ya es de noche… bueno, casi ya no existe la noche.

Llevamos dos horas de un larguísimo crepúsculo y dentro de apenas tres comenzará de nuevo el amanecer.

Estamos prácticamente en la misma latitud que Ushuaia.

Nosotros en los 53° Norte y ellos en los 53° Sur.

Qué barbaridad…

Haber navegado por las dos latitudes, de un extremo al otro del planeta.

Es increíble.

Hoy hemos dejado atrás el océano Pacífico para entrar en el Mar de Bering.

No os podéis imaginar lo orgulloso que me siento.

Lo hicimos por el paso de Umnak.

No fue sencillo.

Corrientes de hasta cuatro nudos, remolinos y mucha agua moviéndose por todas partes.

Hay que permanecer muy atento porque la mar, como te despistes, decide por ti.

Me recordó muchísimo a la entrada de algunos atolones del Pacífico.

Fue realmente emocionante.

Os mando la posición por si queréis acercaros…

Que todavía quedan muchas cosas por preparar para la siguiente etapa.

53°36,12’ N

167°30,76’ O

Rumbo: 032°

Velocidad: 6,1 nudos.

Viento: muy poco.

Velas: mayor con dos rizos y el viejo Perkins empujando a 2.000 rpm.

Estado de la tripulación:

Imaginaos…

Después de nueve mil millas, cruzando hemisferios, sobreviviendo a huracanes, averías, alegrías… y siguiendo adelante.

Hora UTC: 08:50 del 9 de julio de 2026.

Estado del barco:

Se le ve contento.

Y eso, creedme, es una muy buena noticia.

P.D.:  Ayer me quejaba del frío…

…y me preguntaba qué necesidad había de venir hasta aquí.

Hoy, rodeado de nieve, ballenas, volcanes y aventuras…

me doy cuenta de que precisamente por esto merecía la pena.

Gracias.

Sigamos realizando sueños juntos.

Es muy bonito.

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