Alegría, marineros!

Estamos a 4 de agosto del año de Nuestro Señor, hacedor de todas las cosas, de este mismísimo 2026.

Hoy, por fin, parece que zarparemos hacia el ansiado estrecho de Bering, rumbo al Círculo Polar Ártico y a la banquisa de hielo.

Nos esperan, en principio, unos cinco días de navegación tranquila.

Estamos emocionados. Expectantes.

¿Qué sucederá?

¿Lo conseguiremos?

¿Zarpamos demasiado pronto?

Esa incertidumbre… a mí me parece fantástica.

¿A vosotros no?

El hielo al este de Barrow sigue cerrado, pero en algún momento hay que asomarse.

Fijaos en estas dos maneras de ver la situación.

La primera:

“El hielo está cerrado. Lo mejor es esperar en puerto hasta que esté claramente abierto y pasar sin complicaciones, sin tener que maniobrar entre el hielo, o esperar varios días a la deriva.”

La segunda:

“Ya nos hemos ahorrado casi diez días de espera. Cada día que pasa queda uno menos para que el paso se abra… o no. Vamos a la primera línea. Vamos a estudiar el hielo. Vamos a aprender. Y, en cuanto aparezca la oportunidad… ¡iremos con todo!”

¡¡Qué feliz estoy!!

¡Vamos al norte, que para eso hemos venido!

Es curioso cómo cambia el estado de ánimo según la actitud con la que afrontas las cosas. No es lo mismo esperar que actuar.

Sinceramente, creo que hemos hecho muy bien esperando hasta ahora. Y quizá todavía haya que esperar un poco más… pero lo haremos desde la zona de combate, donde ocurren las cosas.

¡Qué ganas tengo de acción!

— ¡Cuidado con el hielo!

— ¡Más despacio!

— ¡Quince grados a babor!

— ¡Para máquina!

— ¡Atrás!

— ¡Avante despacio!

— ¡Dale caña!

¡Qué frío!

¡Qué bonito!

¡Belugas!

¡Ballenas!

¡Quince a estribor!

¡Más despacio!

¡Mirad ese cielo!

¡¡Un oso!!

Je, je…

Las conversaciones van a cambiar radicalmente.

Y, además, esta vez no estaré solo.

Tengo la inmensa suerte de compartir esta aventura con un equipo extraordinario: la cocapitana Paula, Joseani, Concha, Juan Pablo y David.

Un grupo fantástico, lleno de ilusión, de ganas y de ese punto de locura imprescindible para perseguir un sueño como este.

Juntos vamos a enfrentarnos al hielo, al frío, a la incertidumbre y, sobre todo, a vivir una experiencia que recordaremos toda la vida.

Y lo mejor de todo es que vosotros también vais a formar parte de ella. La vais a ver, la vais a sentir y la vamos a compartir casi en directo.

Que no os lo cuenten. Vamos a vivirlo juntos.

Un abrazo enorme a todos desde Nome, en mi último día haciendo pereza… (escribiendo esto desde la cama).

Son las 7:39 de la mañana del 4 de agosto y dentro de diez minutos volveré a darle caña a la vida.

¡Alegría, marineros!

Mi sueño… nuestro sueño.

3 respuestas

  1. Los sueños son para intentar cumplirlos…. Alegría Marineros Siempre!!! Todo nuestro apoyo y compañía desde Chile…. Éxito hermano querido!!

  2. Cuánto me alegro de que por fin veáis la oportunidad de asomaros al hielo
    Os deseo, como siempre, todo lo mejor
    Un abrazo enorme a todos!
    Os sigo cada día!!
    Bsss
    Mónica

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