¡Alegría Marineros!

La navegación oceánica es para luchadores.

Los logros van directamente proporcionales al nivel de lucha, a la capacidad de no perder la fe, al ingenio y a la paciencia.

Hoy navegamos tranquilos, sin viento, rumbo al A77, uno de los icebergs más grandes del mundo.

Pero ayer fue otra historia.

Teníamos un día apacible: mar rizada, viento a un descuartelar, se respiraba paz y tranquilidad… y de repente se escucha:

— ¿El piloto se ha ido?

Qué raro. A los pocos segundos entendimos que se había roto el punto común de los pilotos con el sector del timón.

Pensé: otra vez…, pero esta vez era más serio: se partieron los dos arraigos donde el sector fijaba el machón de los pilotos.

Bueno, sabemos qué hacer. Vamos a darle, pensé.

Me cambié de ropa —porque ya se veía venir que iba a acabar cubierto de grasa hasta en el carnet de identidad— y nos organizamos:

•   Víctor a estribor

•   Pedro a babor

•   Ángel a la rueda

•   Paula y Miguel atendiendo necesidades y organizando turnos de rueda y descanso

La reparación fue realmente complicada, de un nivel que bien podrían firmar los mecánicos del París–Dakar.

Víctor y yo trabajando codo con codo, hablándolo todo y dividiendo el trabajo de forma simétrica.

Fueron unas 10 horas luchando para sacar adelante el lío e intentando mejorarlo para poder seguir navegando.

Tras muchas pruebas y errores, terminamos por aprender y entender cuál era la solución más eficiente y resistente posible con nuestras circunstancias y los materiales disponibles.

Incluso tuvimos que luchar contra la mala suerte y la casualidad.

¿Cómo es posible que durante 10 horas solo entrase agua una vez… y justo nos empapase a Víctor, a un servidor y a la amoladora, tan necesaria para esta reparación?

Esa única ola también mojó un alargador que terminó escupiendo fuego.

(Nunca había visto un cable escupir pólvora… yo creo que era la sal).

El caso es que terminamos desfallecidos, casi a las 04:00 UTC.

Pero todo el equipo —los cinco magníficos— funcionó como un Longines:

cada uno con su rol, con plena colaboración.

Esta mañana hemos tenido una reunión para analizar la situación.

Quiero dejar claro que en ningún momento hubo riesgo:

lo que falló fue el piloto automático.

El timón y el gobierno funcionan perfectamente.

Eso sí, navegar sin piloto es muy agotador.

Para que os hagáis una idea, tendríamos que llevarlo a mano unas 5 horas diarias por persona.

De las opciones que teníamos, hemos elegido casi por unanimidad:

•   Avistar el A77

•   Después poner rumbo a Sudáfrica

•   Y, si se puede, pasar por Tristán de Acuña

Y oye… no suena nada mal.

Quizá la reparación de ayer resista toda la travesía, pero en una navegación de este calibre el “quizá” no nos vale.

Por eso vamos a Sudáfrica, que no la conocemos, y desde allí seguimos adelante con el plan de circunnavegar la Antártida.

Situación actual

La tripulación ya está marinizada; superar estos retos nos hace bien.

Hoy comimos pollo, pero esta vez bien aderezado… gracias, Ángel 😄

No hace demasiado frío.

Llevamos unas 3 horas a motor: no hay apenas viento, además está en contra y con corriente de proa.

Habrá que esperar a mañana para que cambien las condiciones.

Ayer me di un golpe en la mano; no está demasiado hinchada.

Siento las piernas flojas —hay que empezar a hacer un poco de ejercicio—, pero estamos animados con Sudáfrica, así que vamos a darle caña, a disfrutar y a no perder oportunidades.

Os paso la posición por si os apetece dar un paseo por aquí:

•   Latitud: S 45° 58,32’

•   Longitud: O 42° 24,94’

•   Rumbo: 130°

•   Velocidad: 4 nudos

•   Viento: 6 nudos, ahora de través

En un rato quizá pongamos más vela.

P. D. Hoy tuvimos la hora vertical.

No os podéis perder el seguimiento del viaje en YouTube:

👉 https://www.youtube.com/live/zCz7Iud9i_0?si=lN3ZFih_W92LcvTc

Alegría Marineros.

Ahora sí que tenemos la oportunidad de que este sueño sea nuestro sueño.

Pedro Jimenez – Alegría Marineros

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