Se nos ha dado la oportunidad de escribir en la bitácora. No sé si tendré la gracia o podré ser tan locuaz como nuestro Armador y Capitán Pedro… pero ahí les va…
Primero (y no es por ser narcisista), como me enseñaron corresponde presentarse.
Soy el Puchi (Pablo Nicolás dice mi pasaporte). Papá de Juan Cruz y Jerónimo, suegro de Lu, divorciado, además soy parte de otra gran familia: Los Guembe, orgullosamente cordobés y argentino a más no poder, hincha a rabiar de la selección y talleres; amo a mis amigos tanto como a Messi (¿o al revés?), Jeje, ellos saben que no). Me gusta hacer y comer asados (con quien y donde sea) compartir unos mates amargos, el Fernet….
Bueno pará, cuchá….. y cómo llegué acá se preguntarán…
De siempre, y no sé por qué me gustó el mar. Será su poder, su belleza, su color, su movimiento constante. No sé, pero siempre me fascinó y me dio paz.
La crisis de los 40 me pegó y fuerte. No fue fácil, quizás muchos por aquí les pase, pasó o pasará.
Un día decidí abandonar el traje y la corbata, dejar de ser visitador médico, salirme de mi zona de confort. Y fue ahí, en medio de tantas tormentas y un divorcio, que un montón de casualidades me llevaron a conocer en redes a Pedro y al Alegría Marineros. Me sumé a una de sus travesías. Mi primera navegación por el mar.
¡¡¡Me voló la cabeza literalmente!!!
Después me preparé como timonel todo el año en Córdoba, en los lagos.
Al año siguiente fui por 10 días a una travesía en el Mediterráneo, nuevamente con Pedro, ¡y me terminé quedando un mes haciendo 3 etapas más!
Conocí a Paula, nuestra capitana. Navegué con ella en el Allende los Mares. En esos días también ayudé a llevarlo, luego de una avería, por 3 días desde Malta a Cagliari.
En ese tiempo me enteré del proyecto Vuelta Vertical y sin dudarlo me ofrecí a colaborar en la preparación del mismo. Me aceptaron por suerte. Estuve 2 meses en el varadero en Castellón de la Plana, desarmando, lijando, pintando, pasando cables, armando, mandándome cagadas, ordenando, desarmando y armando de nuevo, aprendiendo muchísimo, conociendo gente hermosa, sintiéndome pleno y a gusto.
De a poco me daba cuenta que estaba siendo ya parte de algo muy grande y especial. Algo único. ¡¡Y quería más!!
Sabía que en Los Polos se podía uno sumar. Dudaba en un principio en postularme por la duración y la exigencia física y mental de dichas etapas.
No es lo mismo navegar por el Caribe o Mediterráneo con una cerveza en la mano durante una semana, ¿que circunnavegar la Antártida por 100 días no?; pero aun así quería.
Me preocupaba ausentarme de casa tanto tiempo, pero a la vez me fascinaba la experiencia, me quería probar a mí mismo que era capaz física y mentalmente, quería vivir la aventura desde dentro.
Luego, tuve un pequeño accidente por un descuido mío, me quebré la muñeca y me tuve que operar en Madrid. Esto me hizo pensar que ya no podría ir aunque quisiera. Era algo muy grande Vuelta Vertical y no quería poner en riesgo la expedición. Sería egoísta y peligroso ir no estando al 100%. Pero igual me quedé ahí, con yeso y una sola mano colaborando en la preparación hasta que el barco zarpó el 15 de noviembre!!!
¡¡Qué orgullo y que lindo fue haber participado de esa etapa !!
¡¡Ya era parte, como todos los que allí dimos una mano, de la Vuelta Vertical !!
Fui a la primera parada técnica en Piriapolis. Busqué a Víctor y a Ángel en Ezeiza – Argentina y en el auto nos fuimos hasta Piriapolis – Uruguay nada más que a 1300 Km, eso sí, al medio paramos a comer una parrillada al lado de la carretera para agasajar a los tripulantes españoles recién llegados.
Llevé a mi madre, quería conocer el barco del que yo tanto hablaba y sus capitanes. Hasta ligó remera y toda la vieja… Allí también conocí a Miguel.
Nuevamente los vi zarpar, … de madrugada y en soledad esta vez.
Como muchos aquí, yo tenía la misma rutina. Me levantaba y ponía en la TV o el ordenador el Canal de YouTube.
Veía las guardias, sufría con las roturas, y también me preocupé con la gran ola y la pérdida de comunicación. Confiaba en los Capitanes y en el barco. Sabía que era algo momentáneo.
Yo en mi casa seguía con mi recuperación de la muñeca. Ya estaba casi al 90% vamos a decir.
Logré comunicarme con Víctor y me entero que lamentablemente Ángel se bajaba en Sudáfrica; por compromisos personales que no podía eludir y este contratiempo hacía que no llegase en caso de continuar. Estaba la posibilidad de que quizás se podrían sumar nuevos tripulantes….
Esta es la mía dije, lo pensé un poco, me animaron unos cuantos y me volví a ofrecer….
Así que estando en mi casa en Bariloche y, luego de que Paula y Pedro me confirmaran que había sido seleccionado, en menos de una semana compré pasajes, armé valijas. ¡¡¡Me despedí de mis afectos y volé a Ciudad del Cabo – Sudáfrica !!!
¡¡Ahora sí estaba dentro !! ¡¡Era un tripulante de Vuelta Vertical !!
Con algunas lágrimas en los ojos, con mucha ilusión, felicidad , orgullo, unas cuantas dudas y miedos estaba viendo partir nuevamente al Alegría Marineros más resiliente que nunca para continuar quizás, con su mayor hazaña… Y esta vez no lo vi alejarse, esta vez yo estaba a bordo, no era un sueño, no era un anhelo. Ahí estaba junto con los nuevos tripulantes Adrián y Yammel, sumándonos a Pedro, Paula , Víctor y Miguel a esta gran aventura.
Nos esperaba el Atlántico, el Índico, el Pacífico y alguna que otra ola, nada más y nada menos.
¿¿Presentación laaaarga como cola de iguana no ?? Mis disculpas… aquí dejo que estoy de guardia.
PD: ¿Si alguno se viene se trae una bolsita de hielo? Fernet aún hay… gracias.

