DIARIO DEL CAPITÁN – LA OLA QUE NOS PUSO A PRUEBA

¡ALEGRIA MARINEROS Y GENTES DE MAR!

20 de enero de 2026 – Navegamos rumbo a Sudáfrica.

A última hora del día nos llegó la ola.

Veníamos con un mar duro pero ordenado, con rachas de hasta 60 nudos. Íbamos disfrutando al límite, pero sin grandes sustos. Entonces, Paula y Ángel, que estaban de guardia, vieron aparecer por la popa una pared de agua más alta que las placas solares. Creemos que se formó un tubo y rompió con toda su fuerza sobre el barco.

Consecuencias del impacto:

            •          Starlink arrancado

            •          Balsa salvavidas arrancada

            •          Dos placas solares rotas

            •          Motor fueraborda arrancado

            •          Tirante del pescante roto

            •          Base de la bitácora destrozada

            •          El agua entró hasta el salón donde están los libros.

            •          Bimini roto

            •          Bañera central completamente inundada

Lo más impresionante:  todo quedó grabado.

La reacción de la tripulación fue ejemplar. Paula salió inmediatamente a hacerse con el control del barco. 24 horas después seguíamos navegando con rachas cercanas a 50 nudos, haciendo rumbo al noreste, a unas 1.800 millas de Ciudad del Cabo.

🌬️ 23 de enero de 2026 – Entre los 50 Bramadores y los 40 Rugientes

Tras la lección de humildad que nos dio la ola, decidimos poner rumbo a Sudáfrica para reparar y reponer todo el material perdido.

Navegamos con olas grandes, 30 nudos constantes, frío intenso y oscuridad total por la noche. Los dos radares trabajan sin descanso. A pesar de estar bastante al norte, esta mañana avistamos dos icebergs de buen tamaño.

El piloto automático empieza a dar problemas serios. Cada día requiere horas de atención. La intención es repararlo en Ciudad del Cabo, pero dependemos de encontrar un buen tornero.

La tripulación está respondiendo de forma extraordinaria: compañerismo, serenidad y ayuda constante en cada reparación.

Estamos a unas 1.000 millas de Ciudad del Cabo. Estimamos llegar en 7 u 8 días.

Las comunicaciones han fallado todas:

            •          Las tarjetas Iridium no funcionaron.

            •          El segundo Starlink no conecta y se queda bloqueado solicitando actualización.

Confiamos en resolver todo esto en cuanto lleguemos a puerto.

🌊 24 de enero de 2026 – Navegando de aleta

Vientos entre 25 y 50 nudos.

Olas de 3 a 7 metros, y

Puntas de más de 15 nudos de velocidad.

Estamos agotados de tanto viento. Durante el día hacemos turnos de una hora al timón, porque la reparación provisional del arraigo del piloto no es fiable.

Aun así, fue un día espectacular: sol, delfines saltando entre las olas y una navegación potente por los 40 Rugientes.

Estamos a unas 950 millas de Ciudad del Cabo.

Sin comunicaciones, navegamos como antes: observando el barómetro, el viento y el mar, e interpretando la meteorología a la antigua usanza.

⚙️ 25–26 de enero de 2026 – Empiezan a acumularse las averías

Empiezan a romperse hilos en los obenques bajos (en ambos, cuatro hilos cada uno).

Se parte también la base del piloto automático.

Aparecen nuevas roturas cada día.

El cansancio empieza a notarse. El espíritu de lucha sigue fuerte, pero el desgaste es evidente.

Quedan unas 800 millas. La meteo no da tregua.

🔧 28 de enero de 2026 – A menos de 400 millas

Sigo dedicando varias horas al día a reparaciones.

            •          Se rompe una patilla de la caja de alimentación de la electroválvula del piloto.

            •          Siguen rompiéndose hilos de los obenques.

            •          Junto a Víctor y Miguel reforzamos la tensión usando el molinete de proa y ajustamos los tensores con sumo cuidado.

Paula y la tripulación sostienen el ánimo cuando yo flojeo.

En menos de tres días arribaremos a Ciudad del Cabo. El plan es comenzar las reparaciones inmediatamente y, si es posible, zarpar de nuevo en unos 15 días.

🌤️ 27–28 de enero de 2026 – 150 millas de Ciudad del Cabo

El mar se calma por fin. Vamos a motor, con el mar como un plato.

Aprovecho para reparar la bitácora, que la ola arrancó y dejó colgando de los cables.

Empiezo a notar que, tras tocar fondo, el ánimo vuelve poco a poco.

Estamos muy cerca.

🙏 Mensaje final

Sentimos la preocupación que haya podido generar nuestro silencio. La falta total de comunicaciones ha hecho imposible informar con normalidad.

La tripulación está bien. Cansados, pero fuertes.

Ciudad del Cabo está ya a la vista. Allí repararemos, repondremos y volveremos a estar conectados.

Alegría Marineros. Me gusta sufrir y luchar.

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